Por qué el wifi va lento en algunas habitaciones y cómo arreglarlo de verdad

Casi todo el mundo ha tenido esta conversación: se contrata más velocidad de internet y el vídeo del salón sigue cortándose. La razón es que el problema casi nunca está en la conexión contratada, sino en el último tramo: los metros de aire que hay entre el router y el dispositivo.

Router doméstico con antenas de wifi
El router es un emisor de radio: su colocación afecta más al resultado final que la velocidad contratada con el operador. Foto: Slick · CC0 · Wikimedia Commons

El wifi es radio, y eso lo explica todo

Conviene interiorizar esta idea porque de ella se derivan todas las soluciones: el wifi es una emisión de radio, con las propiedades de cualquier emisión de radio. Se debilita con la distancia, se refleja, se absorbe en determinados materiales y sufre interferencias de otras emisiones en la misma frecuencia.

Los materiales que peor se portan son bastante concretos: hormigón armado, muros gruesos de ladrillo macizo, superficies metálicas, espejos y, en un lugar destacado, el agua. Eso último tiene una consecuencia práctica curiosa: un acuario grande o una caldera atenúan la señal más que un tabique de pladur.

Las dos bandas y por qué conviene entenderlas

Un router doméstico moderno emite en dos bandas de frecuencia a la vez, y cada una tiene un comportamiento distinto:

  • 2,4 GHz. Alcanza más lejos y atraviesa mejor las paredes, pero es lenta y está muy saturada: la comparten los vecinos, los mandos, los microondas y muchos aparatos domésticos conectados.
  • 5 GHz. Mucho más rápida y con menos interferencias, pero con menos alcance y peor penetración en obstáculos. Es la banda buena mientras se esté relativamente cerca del router.

La consecuencia práctica: si un dispositivo va lento en una habitación alejada, es posible que se haya quedado colgado de la banda equivocada. Y si va lento estando al lado del router, casi seguro que está usando 2,4 GHz cuando podría usar 5.

La colocación del router: lo más eficaz y lo más ignorado

Antes de comprar nada, esto es lo que más mejora el resultado, y es gratis:

  1. Centrado y en alto. La señal se propaga en todas direcciones: un router en una esquina de la casa desperdicia la mitad de su cobertura hacia la calle.
  2. Fuera del mueble. Dentro de un armario, detrás del televisor o en el suelo tras un sofá, la atenuación es notable.
  3. Lejos del metal y del agua: cuadros eléctricos, tuberías, electrodomésticos grandes, acuarios.
  4. Lejos del microondas, que emite justo en la banda de 2,4 GHz y la satura mientras funciona.
  5. Antenas verticales si son externas y orientables, salvo que se quiera cubrir sobre todo otra planta, caso en el que inclinarlas ayuda.

Cambiar el router de sitio suele producir más mejora que cualquier compra, y el motivo por el que no se hace casi nunca es prosaico: está donde entra el cable del operador.

Punto de acceso inalámbrico instalado en el techo
Un punto de acceso conectado por cable en la zona con mala cobertura es la solución técnicamente mejor: no reparte una señal ya débil. Foto: Rodrigo César · Dominio público · Wikimedia Commons

Canales: el vecindario también emite

Cada banda se divide en canales, y si todos los routers del edificio usan el mismo, se estorban. En bloques de viviendas es un problema real: puede haber veinte redes visibles desde el salón.

La mayoría de los routers eligen canal automáticamente, y no siempre acierta o no revisa la decisión con frecuencia. Con una aplicación de análisis de redes wifi —hay varias gratuitas— se puede ver qué canales están más ocupados y fijar uno más despejado en la configuración del router. Es una intervención de cinco minutos con efecto inmediato en entornos saturados.

Repetidor, PLC o mesh: qué elegir

Aquí es donde más dinero se tira. Las tres soluciones habituales no son equivalentes:

  • Repetidor wifi. Recibe la señal por aire y la reemite. Es lo más barato y lo peor: si recibe una señal mediocre, reemite algo peor, y además suele reducir la velocidad a la mitad porque usa la misma radio para recibir y para emitir.
  • PLC (por la red eléctrica). Lleva los datos por el cableado eléctrico de la casa hasta un segundo punto que emite wifi allí. Funciona bien cuando la instalación eléctrica lo permite, y mal cuando el trayecto pasa por circuitos distintos o por un cuadro con muchas derivaciones.
  • Sistema mesh. Varios nodos que forman una única red, con una gestión inteligente del traspaso entre ellos. Es la mejor solución inalámbrica y funciona todavía mejor si los nodos se conectan entre sí por cable.

Y por encima de todas ellas, la opción que nadie quiere oír y que siempre gana: cable de red hasta un punto de acceso en la zona problemática. Un solo cable bien tirado resuelve de forma definitiva lo que tres repetidores no arreglan.

Cable de red y conector RJ45
Un cable de red hasta la zona con mala cobertura sigue siendo la solución más fiable: no hay aire que atravesar. Foto: Kent Madsen · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Cinco causas menos obvias

  1. Un dispositivo antiguo conectado a la red puede obligar a la red a trabajar con parámetros más lentos para mantener la compatibilidad.
  2. Demasiados dispositivos conectados: cada uno compite por el tiempo de emisión, y en una casa con muchos aparatos conectados eso se nota.
  3. Un router agotado. Los routers de operador tienen años de servicio y su electrónica se degrada; reiniciarlo con frecuencia para que funcione es un síntoma claro.
  4. Actualizaciones y copias de seguridad ejecutándose en segundo plano en un ordenador o un móvil, consumiendo el ancho de banda disponible.
  5. El propio dispositivo: un móvil o un portátil con la antena tapada por una funda metálica o con problemas de software puede ir lento aunque la red esté perfecta.

Cómo diagnosticarlo en diez minutos

Un método sencillo y ordenado:

Primero, medir con cable si es posible: conectar un ordenador directamente al router con un cable de red y hacer una prueba de velocidad. Eso separa el problema en dos: si por cable va bien, la conexión contratada está en orden y el problema es de wifi; si por cable también va mal, el asunto es del operador o del router.

Segundo, medir el wifi junto al router y después en la habitación problemática. La diferencia entre las dos medidas es exactamente el problema de propagación que hay que resolver.

Tercero, comprobar en qué banda está conectado el dispositivo y probar forzando la otra. Y cuarto, mirar el canal con una aplicación de análisis para ver si hay saturación.

Con esas cuatro medidas se sabe si hace falta mover el router, cambiar el canal, comprar un sistema mesh o llamar al operador. Sin ellas, cualquier compra es una apuesta.

Lo que no arregla el problema

Para terminar, tres cosas que se hacen mucho y que rara vez resuelven algo. Contratar más velocidad cuando el cuello de botella es el wifi: la fibra puede entregar mucho más de lo que la habitación del fondo es capaz de recibir. Comprar antenas más grandes para el router, que en la mayoría de los casos aportan una mejora marginal. Y encadenar repetidores, que degrada la red en cada salto.

La regla que resume todo esto es sencilla: en wifi, el problema casi siempre es el camino, no el caudal. Y los caminos se arreglan acercando el emisor o poniendo un cable, no comprando más caudal en el origen.

Cómo montar una red doméstica bien pensada

Si se está en obra, en mudanza o simplemente dispuesto a hacerlo bien una vez, este es el esquema que funciona en la práctica totalidad de las viviendas.

  1. Dejar el router del operador donde entra el cable, y no pelearse con eso.
  2. Tirar un cable de red desde ahí hasta el punto central de la vivienda, o hasta la zona con peor cobertura.
  3. Poner un punto de acceso en ese extremo, colocado en alto y despejado.
  4. Desactivar el wifi del router o dejarlo como red secundaria, para no tener dos redes compitiendo.
  5. Llevar cable también a los equipos fijos: televisor, consola, ordenador de mesa. Todo lo que no se mueve va mejor por cable y además libera aire para lo que sí se mueve.

En viviendas grandes o de varias plantas, la versión ampliada es la misma con dos o tres puntos de acceso conectados por cable, configurados con el mismo nombre de red para que los dispositivos cambien de uno a otro sin intervención.

Seguridad: cuatro cosas que sí importan

Aprovechando que se toca la configuración, hay ajustes que conviene revisar y que casi nadie mira:

  • Cambiar la contraseña de administración del router, que es distinta de la del wifi y que en muchos equipos sigue siendo la de fábrica.
  • Usar el cifrado más moderno disponible en el equipo, y una contraseña de wifi larga en lugar de compleja: la longitud aporta más que los símbolos raros.
  • Desactivar el emparejamiento por botón o por PIN si no se usa, porque ha sido una vía de acceso conocida.
  • Mantener el firmware actualizado, y comprobar si el equipo aún recibe actualizaciones: un router sin soporte es un problema de seguridad, no solo de velocidad.

Y una recomendación adicional para casas con muchos dispositivos conectados: configurar una red separada para invitados y, si el equipo lo permite, para los aparatos domésticos conectados. Así lo que se conecta a esa red no tiene acceso al resto de los equipos de la casa.

El caso del teletrabajo

Cuando la conexión pasa a ser una herramienta de trabajo, cambian las prioridades. Ya no importa tanto la velocidad máxima como la estabilidad: en una videollamada, un corte de dos segundos molesta mucho más que una velocidad de descarga la mitad de alta.

Tres medidas concretas para ese escenario. Primero, cable al puesto de trabajo, que elimina de un golpe la mayoría de los problemas. Segundo, comprobar la subida y no solo la bajada, porque en una videollamada lo que se envía pesa tanto como lo que se recibe. Y tercero, tener previsto un plan B: compartir datos desde el móvil es una solución perfectamente válida para salir de un apuro y conviene haberla probado antes de necesitarla.

Con eso, y con el diagnóstico ordenado descrito más arriba, se resuelven la inmensa mayoría de los problemas de conexión doméstica sin gastar en nada que no haga falta.

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