Las cuevas de Pozalagua, en Karrantza: la cueva de las excéntricas

KARRANTZA. En el extremo occidental de Bizkaia, en el valle de Karrantza, hay una cueva que no es famosa por su tamaño ni por su antigüedad, sino por una rareza geológica: una de las mayores concentraciones de estalactitas excéntricas del mundo. Se llama Pozalagua y se descubrió por accidente.

Qué son las excéntricas

Una estalactita normal crece hacia abajo. La gravedad manda: el agua cargada de carbonato gotea desde el techo, deja su mineral y la formación se alarga en vertical, año tras año.

Una excéntrica no hace eso. Crece en cualquier dirección: hacia los lados, hacia arriba, en espiral, formando ramas que parecen desafiar la física. El resultado es un techo cubierto de filamentos retorcidos que no se parecen a nada de lo que uno espera encontrar en una cueva.

El fenómeno se explica por la combinación de varios factores —la capilaridad del agua, las corrientes de aire dentro de la cavidad y la propia estructura del cristal— y es relativamente raro. Hay excéntricas en muchas cuevas del mundo, pero muy pocas las tienen en la cantidad y el tamaño de Pozalagua.

Formación de estalagmita en el interior de la cueva de Pozalagua, en Karrantza
Las formaciones de Pozalagua son el motivo por el que la cueva se conserva y se visita: crecen en direcciones que no siguen la gravedad. Foto: Makeip · CC0 · Wikimedia Commons

Una cueva descubierta con dinamita

La historia del hallazgo es la de buena parte de la industria vizcaína del siglo XX. En la ladera del monte funcionaba una cantera de dolomía, la roca que se extraía para uso industrial. En una de las voladuras, a mediados del siglo pasado, la explosión abrió un hueco en la pared.

Al otro lado había una cavidad intacta, con el techo cubierto de excéntricas. La cantera había atravesado por casualidad una cueva que nadie sabía que existía y que, de haber seguido la explotación unos metros más, habría desaparecido sin que nadie llegara a verla.

Ese origen explica también su forma: Pozalagua no tiene la entrada natural de una cueva kárstica clásica. Se entra por donde entró la dinamita.

Cómo es la visita

La cueva se visita de forma guiada y el recorrido es corto y accesible, sin las trepadas ni los pasos estrechos de otras cavidades. La iluminación está diseñada para destacar las formaciones, y el guía explica qué se está viendo, que en este caso es imprescindible: sin explicación, un techo de excéntricas parece simplemente un techo raro.

Cuatro cosas que conviene saber antes de ir:

  • Los horarios y el sistema de reserva cambian según la temporada. Conviene consultarlos y reservar, porque los grupos son limitados.
  • Dentro hace fresco todo el año, con independencia de la temperatura exterior.
  • El suelo puede estar húmedo: calzado cerrado y con suela.
  • La cueva tiene una acústica notable y se han celebrado conciertos en ella, algo que forma parte de su programación ocasional.

Dónde está Karrantza y cómo se llega

Karrantza Harana es el municipio más extenso de Bizkaia y también uno de los menos poblados, un valle rural en el extremo occidental del territorio, pegado a Cantabria y a Burgos. Está bastante más lejos de Bilbao de lo que la gente supone: el trayecto por carretera atraviesa Las Encartaciones y lleva su tiempo.

Hay dos formas razonables de llegar:

  1. En coche, que es lo práctico si se quiere combinar la cueva con el resto del valle.
  2. En tren, por la línea de vía estrecha que cruza el valle y que tiene varias paradas en el municipio. Es una opción lenta y muy panorámica.
Estación de tren de Ambasaguas, en el municipio de Karrantza Harana
El valle está atravesado por una línea de vía estrecha con varias paradas: es la alternativa al coche y el trayecto merece la pena por sí mismo. Foto: Etxaburu · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Qué más hay en el valle

Karrantza no es un valle de paso hacia la cueva: da para un día entero. En el entorno inmediato:

El parque natural de Armañón. Pozalagua está dentro de su ámbito, y el macizo ofrece rutas de distinta exigencia con una densidad de cavidades muy alta.

El parque de fauna. Karrantza tiene un parque de animales que es una de las visitas familiares más conocidas de la comarca.

El propio valle. Un paisaje de caseríos dispersos, prados y muros de piedra que no se parece a la Bizkaia industrial ni a la costera. Karrantza tiene una identidad ganadera muy marcada.

La arquitectura rural. Barrios pequeños con iglesias, ermitas y bolatokis, las boleras tradicionales que todavía se usan.

Bolatoki junto al ayuntamiento de Karrantza Harana
El bolatoki, la bolera tradicional, sigue siendo un elemento habitual del paisaje urbano en los valles de Las Encartaciones. Foto: Etxaburu · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Cómo se forma una cueva como esta

Conviene entender el mecanismo porque explica todo lo que se ve dentro. La roca de la zona es caliza y dolomía, y esas rocas tienen una propiedad decisiva: se disuelven lentamente en agua con dióxido de carbono, es decir, en agua de lluvia.

Durante miles de años, el agua se filtra por las grietas, las ensancha, forma conductos y termina vaciando galerías enteras. Ese proceso es el karst, y produce un paisaje muy reconocible: por fuera, depresiones, afloramientos rocosos y ríos que desaparecen bajo tierra; por dentro, cuevas.

Dentro de la cavidad, el agua que sigue goteando trae carbonato disuelto y lo deposita al evaporarse. De ahí salen las formaciones:

  • Estalactitas, que cuelgan del techo.
  • Estalagmitas, que crecen desde el suelo donde caen las gotas.
  • Columnas, cuando las dos se encuentran.
  • Coladas, mantos formados por agua que resbala por las paredes.
  • Excéntricas, las que hacen especial a Pozalagua.

El ritmo de crecimiento es lentísimo, del orden de fracciones de milímetro al año según las condiciones. Es la razón por la que tocar una formación es un problema serio: la grasa de la piel interrumpe el proceso en ese punto, y lo que se estropea en un segundo tarda siglos en rehacerse.

El valle, visto de cerca

Karrantza merece algo más que una parada. El municipio es un valle amplio salpicado de barrios —no de un único núcleo— y esa dispersión es su rasgo más característico: hay decenas de pequeñas entidades de población repartidas por el fondo del valle y por las laderas.

La economía sigue siendo marcadamente ganadera, con explotaciones de vacuno y una producción quesera con nombre propio en la comarca. Eso se nota en el paisaje: prados cercados con muros de piedra, caseríos aislados y caminos que conectan barrios más que carreteras que atraviesan.

Hay además un detalle histórico que sorprende: por su posición fronteriza, Karrantza mantuvo durante siglos relaciones intensas con Cantabria y con Burgos, y su incorporación al Señorío fue tardía. Todavía hoy, la comarca mira en varias direcciones a la vez.

Un consejo sobre las fotografías

Es la pregunta habitual y conviene resolverla antes de ir: las condiciones para fotografiar dentro de una cueva turística son difíciles y están reguladas. La iluminación es escasa y direccional, el flash suele estar desaconsejado o prohibido —tanto por el efecto sobre las visitas como por la conservación—, y los trípodes rara vez son viables en un recorrido con grupo.

La recomendación práctica es sencilla: mirar más que fotografiar. Y consultar las condiciones concretas en la información oficial, porque varían y las normas de cada cavidad se aplican con rigor.

Por qué merece el viaje

Conviene ser honesto con las expectativas. Pozalagua no es una cueva enorme ni tiene pinturas rupestres: su interés está concentrado en una singularidad geológica que, si no se sabe mirar, puede pasar desapercibida.

Dicho eso, hay pocos sitios donde se pueda ver algo así, y el conjunto —la cueva, el parque natural alrededor y un valle rural que conserva su carácter— justifica de sobra el desplazamiento. Es, además, uno de los rincones de Bizkaia que menos gente de fuera conoce, lo que en temporada alta es una ventaja notable.

Antes de ir

  • Consultar horarios y disponibilidad en la información oficial del año en curso.
  • Reservar, sobre todo en fines de semana y festivos.
  • Contar con el trayecto: Karrantza está lejos de Bilbao y las carreteras del valle son de montaña.
  • Llevar algo de abrigo aunque fuera haga calor.
  • Combinar la cueva con una ruta por Armañón para aprovechar el día.

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