Al sur de Álava, protegida por la imponente Sierra de Cantabria y bañada por el sol que sube del Ebro, se extiende una de las comarcas vinícolas más bellas de España: la Rioja Alavesa. Un mar de viñedos salpicado de pueblos medievales amurallados, bodegas de arquitectura vanguardista y calados centenarios donde reposa el vino. Un destino que enamora tanto al aficionado al enoturismo como al viajero que busca historia y paisaje.
Si planeas una escapada por el País Vasco y quieres combinar buen vino, gastronomía y patrimonio, la Rioja Alavesa es una parada imprescindible. Te contamos qué ver, qué bodegas visitar y cómo aprovechar al máximo esta tierra de vino.
Qué es la Rioja Alavesa
La Rioja Alavesa es una comarca del sur de Álava integrada en la Denominación de Origen Calificada Rioja, una de las más prestigiosas del mundo. Pese a pertenecer administrativamente al País Vasco, comparte con La Rioja y parte de Navarra la tradición vinícola que da fama a estos vinos.
Su paisaje es inconfundible: viñedos hasta donde alcanza la vista, pequeños pueblos encaramados en cerros y, al fondo, la muralla rocosa de la Sierra de Cantabria (o Toloño), que protege a la comarca de los vientos del norte y crea un microclima ideal para la vid.
Laguardia, joya medieval
La capital de la comarca es Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de España. Su casco histórico amurallado, peatonal y lleno de encanto, invita a perderse entre callejuelas, iglesias y plazas. Destaca el pórtico policromado de la iglesia de Santa María de los Reyes, una joya del gótico que conserva su color original.
Pero el gran secreto de Laguardia está bajo tierra: el subsuelo del pueblo está horadado por cientos de calados o bodegas subterráneas excavadas siglos atrás, donde las familias elaboraban y conservaban el vino. Muchas siguen en uso hoy y algunas se pueden visitar.
En Laguardia, la vida transcurre sobre un laberinto de bodegas subterráneas: el vino no es un adorno del pueblo, es su alma.
Bodegas de vanguardia: cuando el vino se hace arquitectura
La Rioja Alavesa es célebre también por haber convertido sus bodegas en iconos arquitectónicos firmados por arquitectos de renombre mundial:
- Marqués de Riscal (Elciego): su espectacular «Ciudad del Vino», con la cubierta ondulante de titanio diseñada por Frank Gehry —el mismo del Guggenheim—, es una de las imágenes más impactantes de la comarca.
- Ysios (Laguardia): la bodega diseñada por Santiago Calatrava, cuya cubierta ondulada dialoga con el perfil de la sierra.
- Baigorri, Viña Real y otras bodegas modernas que han apostado por el diseño como parte de la experiencia.
Junto a ellas conviven decenas de bodegas familiares y tradicionales que abren sus puertas al visitante, ofreciendo un contraste fascinante entre lo moderno y lo ancestral.

Enoturismo: catas, viñedos y experiencias
El enoturismo es el gran reclamo de la comarca. La mayoría de las bodegas —grandes y pequeñas— ofrecen visitas guiadas que recorren viñedos, salas de crianza y calados, y que casi siempre terminan con una cata de sus vinos. Es la mejor forma de entender el proceso de elaboración y de descubrir por qué el Rioja goza de tanto prestigio.
Además de las catas, la oferta incluye paseos entre viñedos, experiencias en cuadrillas, vendimias participativas en temporada y una gastronomía que marida a la perfección con el vino: chuletillas al sarmiento, patatas a la riojana, verduras de la huerta del Ebro y los quesos y embutidos de la zona.
Siglos de cultura del vino
La vid se cultiva en estas tierras desde hace más de dos mil años, cuando los romanos extendieron su producción por el valle del Ebro. Pero fue a lo largo de la Edad Media y, sobre todo, en los siglos siguientes cuando el vino se convirtió en el eje de la economía y la vida social de la comarca. Los calados excavados bajo los pueblos son testimonio de esa larga tradición: en ellos, generación tras generación, las familias han elaborado y guardado su vino.
En el siglo XIX, la llegada de técnicas de elaboración procedentes de Burdeos —cuando la plaga de la filoxera arruinó los viñedos franceses y muchos productores cruzaron la frontera— dio un salto de calidad decisivo. De aquel encuentro entre la tradición local y el saber bordelés nació buena parte del prestigio que hoy tiene el Rioja en todo el mundo.
La Sierra de Cantabria, guardiana de los viñedos
El paisaje de la Rioja Alavesa no se entiende sin la Sierra de Cantabria (o Toloño), la muralla montañosa que cierra la comarca por el norte. Además de regalar un fondo escénico espectacular, esta sierra cumple una función clave: protege los viñedos de los vientos fríos y húmedos del norte, creando un microclima más templado y seco que favorece la maduración de la uva.
Sus laderas ofrecen además excelentes rutas de senderismo y miradores desde los que contemplar el mar de viñas que se extiende a sus pies. En días despejados, la panorámica de la comarca desde la sierra, con los pueblos recortados entre las viñas, es sencillamente inolvidable y una de las postales más buscadas por los fotógrafos.

Fiestas y tradiciones en torno al vino
El vino no solo se bebe: se celebra. La comarca vive numerosas fiestas ligadas al ciclo de la vid, con la vendimia como gran protagonista del otoño. Es habitual encontrar catas populares, fiestas del vino, pisado de uva tradicional y celebraciones patronales en las que el Rioja es el gran invitado. Participar en alguna de ellas es una forma inmejorable de vivir la comarca desde dentro y de entender hasta qué punto el vino forma parte de la identidad de sus gentes.
Pueblos con encanto más allá de Laguardia
La comarca está llena de pueblos que merecen una parada:
- Elciego: famoso por Marqués de Riscal, con un bonito casco histórico.
- Labastida: a los pies de la sierra, con un patrimonio notable.
- Elvillar y Leza: pequeños pueblos rodeados de viñedos.
- El dolmen de La Chabola de la Hechicera (Elvillar): un monumento megalítico que recuerda que estas tierras están habitadas desde hace milenios.
Recorrer sus carreteras secundarias, entre viñas y cerros, es un placer en sí mismo, especialmente en otoño, cuando las hojas de la vid tiñen el paisaje de ocres y dorados. Cada uno de estos pueblos conserva su propia personalidad, sus bodegas familiares y sus tradiciones, de modo que basta con desviarse unos kilómetros para descubrir rincones auténticos alejados de las rutas más concurridas.
Cómo llegar y cuándo ir
- En coche: es la mejor opción para moverse por la comarca. Está a menos de una hora de Vitoria-Gasteiz y bien conectada con Logroño y el valle del Ebro.
- Mejor época: la vendimia (finales de verano y otoño) es el momento más vibrante, con las bodegas en plena actividad. La primavera ofrece viñedos verdes y buen tiempo.
- Conductor designado: si vas a catar, organiza los desplazamientos con responsabilidad.

Consejos para la visita
- Reserva las bodegas con antelación: las visitas más populares (como Marqués de Riscal o Ysios) se llenan pronto.
- Piérdete por Laguardia a pie: es peatonal y se disfruta sin prisas.
- Combina vanguardia y tradición: visita una bodega de diseño y otra familiar para captar el contraste.
- Disfruta la gastronomía local maridada con un buen Rioja.
- Amplía la ruta con Vitoria-Gasteiz o las Salinas de Añana, muy cerca.
Preguntas frecuentes
¿La Rioja Alavesa es País Vasco o La Rioja?
Pertenece a Álava (País Vasco), aunque forma parte de la Denominación de Origen Calificada Rioja, compartida con La Rioja y parte de Navarra.
¿Qué bodegas famosas se pueden visitar?
Destacan Marqués de Riscal (Elciego, obra de Frank Gehry) e Ysios (Laguardia, de Calatrava), además de numerosas bodegas familiares.
¿Qué son los calados de Laguardia?
Son bodegas subterráneas excavadas bajo el pueblo, usadas históricamente para elaborar y conservar el vino. Muchas siguen activas.
¿Cuál es la mejor época para ir?
La vendimia, en otoño, es el momento más especial; la primavera también es ideal por el clima y el color de los viñedos.
¿Hace falta reservar las visitas a bodegas?
Muy recomendable, sobre todo en las bodegas más famosas y en temporada alta. Las visitas suelen tener plazas limitadas y aforo por horario, así que conviene reservar con antelación.
¿Se puede llegar sin coche?
Es posible, pero el coche facilita mucho moverse entre pueblos y bodegas dispersos. Si vas a catar, organiza los desplazamientos con un conductor que no beba o con excursiones guiadas.
Conclusión
La Rioja Alavesa es un destino que lo tiene todo: paisaje, historia, arquitectura de primer nivel y, por supuesto, algunos de los mejores vinos del mundo. Entre viñedos, calados centenarios y bodegas firmadas por arquitectos de leyenda, esta pequeña comarca alavesa regala una experiencia difícil de olvidar. Una escapada perfecta para combinar con una visita a Vitoria-Gasteiz, la capital verde que queda a un paso. Ya sea por sus vinos, sus pueblos de piedra dorada o sus bodegas de ensueño, la Rioja Alavesa demuestra que el mejor viaje es aquel que también se saborea copa en mano.
Imagen destacada: foto de Basotxerri, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).