En un pequeño pueblo de Gipuzkoa, un sacerdote y cinco jóvenes pusieron en marcha en los años cincuenta una idea que hoy da empleo a decenas de miles de personas y factura miles de millones. Es la historia de Mondragón, la mayor corporación cooperativa del mundo y uno de los fenómenos empresariales y sociales más singulares que ha dado el País Vasco.
¿Cómo funciona una empresa en la que los trabajadores son también los dueños? ¿Por qué su modelo se estudia en universidades de todo el planeta? Repasamos el origen, la filosofía, los sectores en los que opera y los retos de un gigante que ha demostrado que otra forma de hacer empresa es posible.
Qué es la Corporación Mondragón
Mondragón (oficialmente MONDRAGON Corporation) es un grupo empresarial formado por un conjunto de cooperativas con sede en Arrasate/Mondragón, en el Alto Deba guipuzcoano. Es, por número de empleados y facturación, la primera corporación cooperativa del mundo y uno de los mayores grupos empresariales de España.
Su particularidad no está solo en su tamaño, sino en su naturaleza: la mayoría de sus integrantes no son «empleados» en el sentido tradicional, sino socios trabajadores que participan en la propiedad, en los resultados y en las decisiones de sus cooperativas. Un modelo radicalmente distinto al de la empresa capitalista convencional.

El origen: Arizmendiarrieta y la posguerra
La semilla la plantó el sacerdote José María Arizmendiarrieta, que llegó a Mondragón en 1941, en plena posguerra, a una comarca marcada por la pobreza y el paro. Convencido de que la educación y el trabajo asociado eran la vía para transformar la sociedad, impulsó primero una escuela profesional y, años después, animó a un grupo de sus alumnos a crear su propia empresa.
Así nació en 1956 la primera cooperativa industrial, Ulgor (germen de la futura Fagor), dedicada a fabricar estufas y cocinas. Cinco jóvenes ingenieros pusieron en marcha un proyecto que combinaba viabilidad económica con un fuerte compromiso social. Aquel primer paso fue el origen de todo un ecosistema cooperativo.
Arizmendiarrieta resumía su filosofía en una idea sencilla y poderosa: el conocimiento y el trabajo, compartidos, son la palanca para transformar una comunidad.
El modelo cooperativo: cómo funciona
Lo que distingue a Mondragón es su modelo de gobernanza, basado en principios cooperativos que se aplican de forma real:
- Un socio, un voto: las decisiones importantes se toman en asamblea, donde cada socio vale lo mismo con independencia de su capital.
- Trabajadores-propietarios: los socios aportan capital al entrar y participan en los excedentes (o en las pérdidas).
- Solidaridad salarial: históricamente, la diferencia entre los salarios más altos y los más bajos se ha mantenido en una horquilla limitada, muy inferior a la de las grandes empresas convencionales.
- Intercooperación: las cooperativas se apoyan entre sí, reubicando a socios de una empresa en dificultades en otras del grupo.
- Reinversión en la comunidad: parte de los excedentes se destina a educación y a fines sociales.
Este esquema convierte a los trabajadores en protagonistas del proyecto y explica el fuerte sentido de pertenencia que caracteriza a las cooperativas del grupo.

Los cuatro grandes ámbitos
Mondragón agrupa un centenar de cooperativas organizadas, a grandes rasgos, en cuatro áreas:
- Industria: el corazón del grupo, con cooperativas dedicadas a componentes de automoción, maquinaria, elevación (ascensores), electrodomésticos y bienes de equipo.
- Distribución: encabezada por Eroski, una de las mayores cadenas de supermercados de España.
- Finanzas: con Laboral Kutxa (banca) y entidades aseguradoras y de previsión social.
- Conocimiento: con Mondragon Unibertsitatea y numerosos centros de investigación y formación.
Esa diversificación le da resiliencia: cuando un sector atraviesa dificultades, otros pueden sostener el conjunto y ayudar a recolocar a los socios afectados.
Fagor y la prueba de fuego
La historia de Mondragón no ha estado exenta de crisis. El caso más sonado fue el de Fagor Electrodomésticos, la cooperativa fundacional, que no resistió el desplome del mercado y la competencia global y acabó en concurso de acreedores en 2013. Fue un golpe duro, tanto económico como simbólico.
Sin embargo, el mecanismo de intercooperación permitió reubicar a buena parte de los socios afectados en otras cooperativas del grupo, amortiguando el impacto social. Aquel episodio mostró tanto los límites del modelo frente a la globalización como su capacidad para proteger a las personas mejor que una empresa convencional.
Un referente mundial
El «modelo Mondragón» se estudia en escuelas de negocios y universidades de todo el mundo como ejemplo de economía social a gran escala. Investigadores, políticos y empresarios acuden a Arrasate para entender cómo un grupo cooperativo ha logrado competir en mercados globales sin renunciar a sus principios.

Su experiencia inspira a movimientos cooperativos de otros países y alimenta el debate sobre si es posible democratizar la empresa sin perder eficiencia. Mondragón demuestra que, al menos en parte, sí lo es.
Retos de futuro
El gigante cooperativo afronta desafíos importantes: la competencia global, la necesidad de innovar constantemente, la internacionalización (con filiales fuera que no siempre son cooperativas) y el relevo generacional de una cultura empresarial muy particular.
Mantener el equilibrio entre competitividad y principios cooperativos es la gran tarea permanente del grupo. Su historia demuestra que no es un camino fácil, pero también que llevan más de medio siglo recorriéndolo con notable éxito.
A ello se suma el reto de la digitalización y la transición energética, que obligan a las cooperativas industriales a reinventar sus productos y procesos. El grupo apuesta por la investigación —a través de sus centros tecnológicos y de Mondragon Unibertsitatea— como palanca para seguir siendo competitivo sin renunciar a su modelo. La formación permanente de los socios y la atracción de talento joven que comparta los valores cooperativos son, quizá, las claves que decidirán su futuro a largo plazo.
Claves del fenómeno Mondragón
- Nació de la educación y del trabajo asociado en la posguerra.
- Los trabajadores son socios: participan en propiedad, resultados y decisiones.
- Diversificación en industria, distribución, finanzas y conocimiento.
- Intercooperación como red de seguridad para los socios.
- Reconocimiento internacional como modelo de economía social.
Mondragón en cifras
Aunque las cifras varían cada año, el orden de magnitud del grupo impresiona: decenas de miles de personas trabajan en sus cooperativas, con una facturación que se cuenta por miles de millones de euros y presencia comercial e industrial en numerosos países. Es, de forma recurrente, uno de los mayores grupos empresariales de España por empleo.
Esa dimensión convive con su naturaleza cooperativa, lo que constituye una rareza a escala mundial: no existen muchos ejemplos de organizaciones que combinen semejante tamaño con un gobierno democrático de los trabajadores. Precisamente esa combinación es la que despierta tanto interés académico y empresarial.
En qué se diferencia de una empresa convencional
Las diferencias con una empresa de capital tradicional son profundas y afectan a su forma de entender el trabajo:
- La propiedad: en una empresa convencional, los dueños son los accionistas; en Mondragón, los propios trabajadores-socios.
- El poder de decisión: frente al «una acción, un voto» del capitalismo, aquí rige el «un socio, un voto».
- El reparto de resultados: los excedentes se distribuyen entre los socios y se reinvierten, en lugar de repartirse solo entre inversores externos.
- El empleo: ante una crisis, la prioridad es proteger a las personas mediante la recolocación, no simplemente reducir plantilla.
No es un sistema perfecto ni inmune a las dificultades, pero ofrece una alternativa real al modelo dominante y sitúa a las personas en el centro de la actividad económica.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Mondragón?
Es la mayor corporación cooperativa del mundo, con sede en Arrasate/Mondragón (Gipuzkoa), formada por un centenar de cooperativas de industria, distribución, finanzas y conocimiento.
¿Quién la fundó?
Su inspirador fue el sacerdote José María Arizmendiarrieta; la primera cooperativa industrial (Ulgor) se creó en 1956 de la mano de un grupo de sus alumnos.
¿Los trabajadores son dueños?
En las cooperativas del grupo, la mayoría son socios trabajadores que aportan capital, participan en los excedentes y votan en asamblea (un socio, un voto).
¿Qué pasó con Fagor?
Fagor Electrodomésticos, la cooperativa fundacional, entró en concurso en 2013. La intercooperación permitió recolocar a muchos de sus socios en otras cooperativas.
¿Eroski forma parte de Mondragón?
Sí. Eroski, una de las mayores cadenas de distribución de España, es la principal cooperativa del área de distribución del grupo.
¿Es la mayor cooperativa del mundo?
Mondragón está considerada la primera corporación cooperativa del mundo por empleo y facturación, y uno de los mayores grupos empresariales de España.
¿Tiene universidad propia?
Sí, Mondragon Unibertsitatea, de carácter cooperativo, además de varios centros tecnológicos y de investigación que sostienen el área de conocimiento del grupo.
Conclusión
Mondragón es mucho más que un grupo de empresas: es la prueba de que la solidaridad y la eficiencia no están reñidas. Nacido de la voluntad de transformar una comarca golpeada por la posguerra, se ha convertido en un referente mundial de que otra economía es posible. Un orgullo vasco que sigue demostrando, más de sesenta años después, que cuando los trabajadores son dueños de su destino, las empresas también pueden tener alma.
Imagen destacada: foto de ULMA, Wikimedia Commons (CC BY 2.0).